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El Instituto Espacio Para La Memoria rinde homenaje, en el Centro Cultural de Recoleta, a las víctimas de La Operación Cóndor a través de la exposición “El Informe Orletti – Conexión internacional”, basado en el archivo del periodista uruguayo Enrique Rodriguez Larreta.

Frente del ex centro de detención clandestino Automotores Orletti

Este centro clandestino de detención, situado en la intersección de la calles Venancio Flores y Emilio Lamarca, funciono desde Julio a Noviembre de 1976. Allí  estuvieron secuestradas 200 personas: uruguayas (en su mayoría), argentinas, chilenas, paraguayas y cubanas.

Automores Orletti fue el símbolo de Operación Cóndor –una corporación conformada entre los servicios de inteligencia de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay- puesto que en dicho sitio se encontraban en cautiverio los opositores a las dictaduras existentes en los países que conforman el Cono Sur. La tarea de esta “empresa” era perseguir, secuestrar y exterminar a estos grupos.

En la muestra se exhiben: fotografías artísticas sobre la situación de aquellos años, los testimonios de los sobrevivientes de este centro; la representación del escritorio delperiodista Rodríguez Larreta, en el cual se encuentra información que le fue útil para la investigación y para la elaboración de la denuncia que presento en marzo del ´77 en Londres en la sede de Amnesty; las denuncias a través de diversos medios alternativos desde el exilio sobre la situación monstruosa del país; y el video del juicio a los ex represores de este caso.

Al ingresar a la exposición y en un largo pasillo se encuentran imágenes que contienen fotos superpuestas, las cuales representan en forma particular los atroces hechos que se vivieron en nuestro país durante siete años. Por ejemplo: la imagen del Monumento a los Caídos en las Malvinas más una fotografía en la que se encuentran Lepoldo. Galtieri, Jorge Rafael Videla y Armando Lambruschini, un recorte del diario La Prensa del primero de julio de 1976 en el cual se informa que “fueron hallados en la playa los cuerpos de una pareja asesinada, aparecieron en la dársena del balneario el faro(…)” más una foto de Leopoldo Galtieri y Armando Lambruschini en la catedral; y una imagen de Torturas infernales del libro Grant Kalendner de Bergieres, más la fotografía de un oficial  haciendo la venia, entre otras.

Al traspasar una cortina negra  se ingresa a una sala, en la cual se proyecta una secuencia incierta: una cortina metálica que se abre y se cierra. Esta imagen que no dice nada por si misma simboliza la entrada y la salida de los detenidos al taller.

En el recinto contiguo tenemos la posibilidad de saborear de cerca, mediante videos, aquellas sensaciones que vivenciaron los 200 detenidos: los miedos, los gritos, las incertidumbres y todas aquellas situaciones que les dejaron heridas insanables.

Raquel Noigera explica que uno de los recuerdos más imborrables que tiene “es ver como asesinaban a uno de los secuestrados, delante de sus ojos”, mediante el famoso método del “Submarino”.

Sara Méndez expresa que los gritos, las risas, los cantos de los represores y los golpes todavía son un recuerdo fresco que tras 34 años se mantienen en su cabeza.

Jorge González cuenta que un día “les sacaron la venda y los pusieron en fila”. Isabel, una de sus compañeras, le preguntó si los iban a matar, él para tranquilizarla le respondió que era un simulacro. A los minutos fueron liberados gracias a un trueque. Jorge recalca: “cada 2 por 3 me aparece esa instancia en la que estuve a punto de morir”

Al pasar a la sala siguiente nos encontramos con las denuncias que se realizaron a través de diferentes medios alternativos desde el exilio sobre la situación que se vivía en los países latinoamericanos, la mayoría provenían de Francia, Italia (especialmente desde Génova) y Uruguay.

A su vez, en ese mismo sitio hay una mesa, donde se encuentran papeles, carpetas y fotos. Este escenario representa el escritorio del periodista Rodriguez Larreta y allí encontramos una lista con los nombres de los actuantes de estos hechos, tanto en Argentina como en Uruguay. Un registro con los nombres de los desaparecidos uruguayos en Argentina entre el 1º de junio y el 14 de julio de 1976. Además, una foto que el sindicalista uruguayo Washington “El perro” Pérez utilizó a principios del ´77 como prueba contundente para denunciar aquello que sucedía en Argentina. La fotografía mostraba  a Gerardo Gatti,  un famoso sindicalista uruguayo, leyendo el diario en este centro clandestino de detención.

En la última sala que conforma esta muestra, hay una gigantografía de la tapa del semanario británico The Economist, la cual lleva por título “Is torture ever justified?”  (¿la tortura esta siempre justificada?). En aquella edición se publicó un análisis acerca de las consecuencias del empleo de torturas en el interrogatorio de “terroristas”. En el informe recuerdan el caso de Argentina durante la década del 70´, y dejan un interrogante: si esta forma de obtener información no tendrá consecuencias irreparables a largo plazo, al provocar un trauma nacional difícil de superar.

Al finalizar el recorrido de esta exposición, y quizás en forma sarcástica para darle un cierre a esta historia, se pueden observar televisores en los cuales se trasmite el juicio oral a los represores del caso  “Operación Cóndor”. El falló que emitió el 28 de marzo del 2009 determinó una condena de 20 a 25 años de prisión para ocho militares implicados en este caso.

Desde el 23 de marzo del 2009 Automotores Orletti quedó bajo la tenencia del Instituto Espacio para la Memoria (IEM), luego de una larga campaña de lucha y denuncia llevada a cabo por organismos de derechos humanos, vecinos y sobrevivientes.

Este predio donde hace más de 30 años atesoró entre sus paredes los más terribles de los secretos hoy es un testimonio vivo de aquellas situaciones que vivenciaron 200 latinoamericanos, sin que ningún vecino notase lo que realmente se escondía en aquel “inocente” taller mecánico.

Por Florencia Cardinale | Sociedad - 06 de Abril, 2010 |