Perfil de Jim Morrison
El pelo revuelto, la mirada desafiante y lejana, la sonrisa olvidada y el cuerpo marcado por la juventud eterna de un poeta y cantante que lideró una de las bandas más enigmáticas de los años 60, desafía a la muerte cara a cara, a cada paso, mientras las cortinas de gritos bajan del público como un catarata ilusoria que ilustra su propio mundo.
James Douglas Morrison Clarke, más conocido como Jim Morrison, nació el 8 de diciembre de [...]
Hubo un momento en la historia de la humanidad en el que existían hordas de personas que raptaban a jóvenes vírgenes y las trasladaban a pueblos vecinos, donde eran ofertadas en una especie de remate público para su uso y abuso.
El Dios venerado para esta práctica no era otro que el de la codicia, Supremo de la fuerza pública y de los jueces, y sustentado por los imprescindibles morbosos-clientes.
Cuesta imaginar una sociedad así. Una sociedad que secuestre y desaparezca a 600 mujeres. Las venda, las remate, las abuse, las viole y las desaparezca.
¿Cómo hace esa sociedad para no exigir multitudinariamente al estado, provincial y nacional, que frene las vejaciones, que genere un marco legal con mayor facilidad para las victimas y no para los victimarios, que la trata de personas esté dentro de la política de estado de un país que quiera salir de la edad media?
¿Cómo hace una sociedad para no ser como es?
Desde el 3 de abril de 2007, todos los 3 de cada mes, un puñado de organizaciones sociales y políticas se movilizan, veladamente, al Congreso de la Nación. Lejos de la mirada de los medios, reclaman que los legisladores y legisladoras modifiquen la Ley de Trata (26.364), compatibilizándola con las convenciones internacionales que abolen la esclavitud y reglamentan la servidumbre, el trabajo forzoso y la trata de personas. Piden que la ley se encuadre dentro de los crímenes de lesa humanidad y que se genere la estructura necesaria para la curación de las mujeres rescatadas que hubiere.
Menos de cuarenta personas son las que todos los 3 se juntan en la esquina de la abandonada confitería el molino, recordándole a la sociedad, que le debe una respuesta.
Tomando la frase bandera de los Familiares y Amigos de las Víctimas de la tragedia de Santa Fe, hagámonos cargo de que “Todos Somos, Todos Fuimos, Todos Podemos Ser.” Las redes de trata no nos son ajenas, son parte de nosotros. No hay perversos inmiscuidos en la sociedad, sino que somos una sociedad perversa que no sólo secuestra y compra mujeres, también lo permite.








