Perfil de Jim Morrison
El pelo revuelto, la mirada desafiante y lejana, la sonrisa olvidada y el cuerpo marcado por la juventud eterna de un poeta y cantante que lideró una de las bandas más enigmáticas de los años 60, desafía a la muerte cara a cara, a cada paso, mientras las cortinas de gritos bajan del público como un catarata ilusoria que ilustra su propio mundo.
James Douglas Morrison Clarke, más conocido como Jim Morrison, nació el 8 de diciembre de [...]
La muerte de Gadafi abre una serie de preguntas interesantes en el plano mundial. Ya con la muerte de Bin Laden meses atrás, se había firmado un tipo de sentencia y un modo de ejecutar a los grandes enemigos. Esta forma de hacer justicia se está transformando en una “moda” trágica y ejemplificadora para el resto del mundo.
Muammar Gadafi lideró la revolución que derrocó al rey Idris de Libia y tomó el poder en el año 1969. Considerado uno de los emblemas del panarabismo, movimiento de unión de los pueblos árabes junto con Nasser en Egipto, forjó grandes cambios sociales en su país. En sus primero años al mando del gobierno, Gadafi, fue considerado casi el Che Guevara del mundo árabe, implemento un socialismo de estado que nacionalizó el petróleo para beneficio del pueblo libio y permitió el estatuto de la mujer, sobre todo en el derecho a casarse libremente. Este buen comienzo mutó a un gobierno sin rumbo, alineándose con Bush, privatizando los yacimientos petroleros y pagando millonarias sumas para el campaña de Sarkozy en Francia.
La culminación del régimen de Gadafi fue una bala en un hecho de confusión donde no se sabe con exactitud lo ocurrido. El ex líder de Al Qaeda sufrió la misma suerte. Parece que ajusticiar a ciertos enemigos sin previo juicio es una costumbre de la nueva era.
¿Realmente un dictador o un genocida se merece la muerte a quemarropa, sin juicio? Cuando este tipo de justicia ocurre lo único que queda claro es la desvalorización de la misma y la total deshumanización.
Una muerte es una muerte. Un asesinato es un asesinato, acá y oriente. En algunos países la pena muerte es parte de un sistema judicial, como en algunos estados de Norte América. Pero el acusado tiene derecho a un juicio previo, a defenderse de toda acusación y a tener quien lo represente.
Tanto Bin Laden como Gadafi fueron fusilados. No se les presentó a juicio, no se les dio la oportunidad de la defensa, no se les concedió ningún derecho humano. Nadie puede ya responder a los actos de lesa humanidad que se les acusa. Hasta los jerarcas nazis fueron a juicio en Núremberg y luego ejecutado en muchos casos. Pero ninguno de los que fue encontrado en distintas partes del mundo, fue acribillado por manos justicieras individuales.
En nuestro país la muerte no es opción. Ni tampoco hay pena de muerte en la mayoría de los países occidentales. El propio Corán establece una serie de medidas para los distintos delitos. El mundo árabe es otra cultura, otras creencias, otra sociedad. No tratemos de occidentalizar el oriente. No podemos comprender lo que no entendemos. Nos puede parece aberrante algunas cuestiones musulmanas pero por el simple hecho que no estamos acostumbrados a ver cosas que para ellos son cotidianas. Como para ellos le parecen incorregibles las costumbres liberales del occidente.
Muchos países quieren occidentalizar los estados musulmanes. La crítica sobre varios aspectos de su cultura es reiterada. Sin embargo, la forma que llevan adelante las potencias occidentales cuando intentan “democratizar” a los países de Oriente es la misma que critican. Invaden y bombardean contra un régimen opresor y contra un asesino con las banderas de la democracia, pero ajustician basándose en la ley del ojo por ojo.
Las leyes
Los pueblos islamitas están regidos por el sharia, ley musulmana, que constituye un código detallado de conducta con normas de culto, moral y las cosas permitidas o prohibidas. El sharia está adoptada por la mayoría de los pueblos musulmanes y constituida como ley inquebrantable que un tribunal vela por su cumplimiento. Dentro del sharia se encuentran lo hadd que son crímenes castigados con severas penas, tales como la lapidación, los azotes, y aún la amputación de una mano en el caso de los ladrones y rateros comunes. El Corán, el libro sagrado del Islam, contiene leyes penales y civiles para regular y ordenar la sociedad árabe. En definitiva, el mundo árabe tiene sus bases en la religión.
Sin embargo, lo que no hace ninguna religión y ningún sistema de justicia es permitir una condena sin un juicio previo. Por más severa que sea la pena, el derecho a la defensa es parte de los Derechos Humanos. No se trata de matar por matar, sino de hacer justicia. Las fuerzas norteamericanas entraron en Pakistán sin permiso y ejecutaron a Osama Bin Laden. Muammar Gadafi fue fusilado por los rebeldes pero con el apoyo del bombardeo de la OTAN. Ambos fusilados fueron expuestos en todos los medios de comunicación, como una morbosa manera de advertencia a futuros enemigos.
Fuente foto: Oswaldo Guayasamín . El grito I. De “La edad de la ira”. 1993. Fundación Guayasamín.









