Perfil de Jim Morrison
El pelo revuelto, la mirada desafiante y lejana, la sonrisa olvidada y el cuerpo marcado por la juventud eterna de un poeta y cantante que lideró una de las bandas más enigmáticas de los años 60, desafía a la muerte cara a cara, a cada paso, mientras las cortinas de gritos bajan del público como un catarata ilusoria que ilustra su propio mundo.
Hubo un momento en la historia de la humanidad en el que existían hordas de personas que raptaban a jóvenes vírgenes y las trasladaban a pueblos vecinos, donde eran ofertadas en una especie de remate público para su uso y abuso.
El Dios venerado para esta práctica no era otro que el de la codicia, Supremo de la fuerza pública y de los jueces, y sustentado por los imprescindibles morbosos-clientes.










